Los tres cirujanos de Cámara piden aprobación

Date
Estado
Transcrito
Folio370 - 373
From (Remitente)Antonio de Gimbernat - Primer cirujano de la Real CámaraIgnacio Lacaba - Médico cirujano de Cámara del ReyLeonardo Galli - Médico cirujano de Cámara del Rey
PlaceAranjuez
SummarySe está conforme con lo presentado por Balmis y se va a enviar un buque a cada uno de los tres puntos mencionados y se dan consejos al respecto
To (Destinatario)José Antonio Caballero - Ministro del Despacho de Gracia y Justicia de España e Indias

[370]

Excelentísimo Señor

En cumplimiento de la Real Orden de 20 de este mes que Vuestra Excelencia se ha servido comunicarnos, hemos examinado el reglamento y derrotero adjuntos presentados por Don Francisco Xavier Balmis, que deben seguirse para la propagación de la vacuna en los dominios de Su Majestad en América, y nos han parecido uno y otro tan bien, como que habíamos acordado proponer a Vuestra Excelencia, al mismo tiempo que lo hiciésemos de los facultativos necesarios para esta importante [370v] comisión, un plan semejante para asegurar mejor el complemento de esta y evitar que se expediten sumas crecidísimas en su ejecución por el medio de enviar un buque a cada uno de los tres Virreinatos de México, Perú y Buenos Aires, porque así está muy expuestos que se frustrase la empresa; lo que es fácil que se verifique según el plan propuesto por Balmis y que teníamos meditado, siendo más probable y aún seguro que se consiga el objeto que Su Majestad se ha propuesto en beneficio de la humanidad y de sus amados vasallos.

Nos parece sin embargo, [371] para evitar cualquier motivo que pudiese retardar el efecto de la empresa, que al salir de cada puesto se saque más de un niño vacunado y con señales positivas de estarlo realmente, por la contingencia que podría haber de que durante la navegación ocurriese algún accidente, que inutilizase el pus de uno, aún cuando al salir tuviese el grano con todas las señales de verdadera vacunación. Igualmente debe tenerse cuidado de colocar en los vidrios, que deben llevarse a prevención, la materia que se extraiga de los vacunados durante [371v] la navegación, porque puede ser muy útil en caso de algún accidente imprevisto, para que no se pierda circunstancia de cuantas pueden contribuir a la seguridad de la comisión. Por lo demás nada nos ocurre que advertir sobre este plan.

Pero creemos que es necesario que el Director de esta comisión, cuyo empleo nos parece ser muy justo recaiga en Balmis, lleve cuatro ayudantes, incluso Don Lorenzo Verges, así porque podría enfermar o morirse alguno en perjuicio de la empresa si fuesen menos facultativos, como porque debiendo salir [372] tres comisiones desde Lima con dirección a Buenos Aires, Chile y Santa Fe, no serían suficientes los dos ayudantes, que propone debiendo ir, si es posible, siempre dos juntos en estas expediciones para asegurar su éxito: además de que será más pronta la extensión de la vacunación en el Virreinato de México enviando distintos facultativos desde aquella capital a las diversas ciudades de él. Para que se facilite la extensión de esta saludable operación entre los facultativos del país, será muy conducente que además de la traducción del mismo Balmis, se lleve un considerable número [372v] de vidrios como tres o cuatro cientos para repartirlos entre los mismos facultativos para que envíen de una a otra parte el pus, cuando la vacunación no pueda ejecutarse sucesivamente de brazo a brazo, instruyéndoles en el modo de poner en dichos vidrios y preservar el pus de toda degeneración en lo posible.

Los facultativos que pueden ir de ayudantes del Director son, en concepto de la Junta, los licenciados Don Josef Salvany, cirujano de este Real Sitio, discípulo del Real Colegio de Barcelona que podrá hacer las veces de Director por falta de este: Don Ramón Fernandez Ochoa, y Don Manuel Julián Grajales, discípulos del Real Colegio de San Carlos, pues en todos considera [373] la aptitud y disposición necesarias para desempeñar debidamente este encargo. Ninguno de los tres ha propuesto el sueldo con que deba contribuírsele dejándolo a la soberana voluntad del Rey, pero nos parece en atención de la importancia de este servicio y a las fatigas que les ocasionará su cumplimiento, que debe dotarse a cada uno con mil duros anuales, que les empezaran a correr desde que salgan de Madrid para su destino, y hasta que regresen a la misma villa desde cuya época gozarán la mitad hasta que se les coloque en destino competente, dándoles además, por de contado para su habilitación cien doblones a cada uno y pagándoles los costes de los [373v] transportes que hiciesen por tierra así en España como en las Américas; pero serán mantenidos durante la navegación, como ha resuelto Su Majestad de cuenta de su Real Erario. Los enfermeros podrán ser a elección o propuesta del mismo Balmis.

Y es cuanto nos parece más conveniente y arreglado Vuestra Excelencia se servirá exponerlo al Rey para la resolución que fuere de su soberano agrado. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Aranjuez 23 de Junio de 1803.

Excelentísimo Señor

Antonio de Gimbernat [con rúbrica]

Leonardo de Galli [con rúbrica]

Ignacio Lacaba [con rúbrica]

Excelentísimo Señor Don José Antonio Caballero